13 de Octubre. Cala Treumal

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Cala Treumal (Datos sacados de Internet)
Es la playa más pequeña de las cuatro que ofrece el término municipal de Blanes y la que se encuentra más al norte. Rodeada de un paisaje declarado Paraje Natural de Interés Nacional, como es el jardín Botánico de Pinya de Rosa.

Longitud: 115 metros
Anchura media: 30 metros
Composición / Tipo: Arena Dorada
Accesos: A pie fácil / Con coche: parking a 350 m de Cala Santa Cristina / En Barco

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12 de Octubre. Cala Treumal

Mañana en grupo. Aunque el sol no ha salido por donde queríamos gracias a unas nubecillas caprichosas, este tipo de salidas siempre merecen la pena por las compañías, las risas, el desayuno (que no almuerzo) y alguna que otra foto.
Con Beatriz Radovan PinedaBegoña de DiosLaia DelAmo GarridoJordi Ledesma Moreno y Laia, Fabian Acevedo NicoteraCarlos Ramirez Chia,Jordi Ramirez ChiaJose Enrique OrdoñezJesús Pérez Lanzas y Jose Mateo Jurado

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27 de Julio. Blanes 2017

Segundo año consecutivo yendo un día a este precioso concurso de fuegos artificiales…. Y esta es la foto que he seleccionado. Llena de colorido, diversión, buena compañía, familia, encuentros casuales… Todo junto hace que haya vuelto a ser una magnífica experiencia que espero volver a repetir el años que viene.

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27 de Julio. Santa Anna en Blanes

Ayer fuegos artificiales a cargo de Pirotecnia Hermanos Ferrández_MG_6526-1 con sello (Large)

Los fuegos en Blanes

UN SIGLO DE TRADICIÓN
En Blanes las primeras referencias de un disparo de fuegos de artificio se remontan a  más de cien años atrás. En el año 1891, el escritor blandense Josep Alemany, en su diario personal dejó escrito: “Después de cenar entre fuegos artificiales, serenatas, bailes y bebidas pasamos la noche y entramos a la fabrica a trabajar a las 5 de la madrugada sin haber dormido. Por la tarde fuimos con otros amigos a Santa Cristina a comer pollo con chanfaina.” En el número extraordinario dedicado a la Fiesta Mayor del diario blandense “El Atalaya”, refiriéndose al día 26 de julio de 1897 se puede leer : “ A las 9, disparo de un bonito ramillete de fuegos artificiales por un renombrado pirotécnico”. Para el día 27 se vuelve a anunciar “el disparo de otro castillo de fuegos artificiales”.
A partir de otra referencia escrita podemos intuir el ambiente que se podía vivir durante estas celebraciones. Lo encontramos en el suplemento del periódico “La Selva”, dedicado a la Fiesta Mayor de Blanes de 1906, donde J. Roig i Ruiz  comenta la mejoría que havia experimentado el Blanes en fiestas. En el articulo, que se titula “Blanes. Qui l’ha vista. Qui la veu” (Blanes. Quien la ha visto. Quien la ve” , el autor repasa algunas  cuestiones negativas características de otras fiesteas y las contrapone a las mejorías en las actividades de la fiesta de su tiempo. Entre los actos que comenta como mejorías destaca el catafalco que se ha creado para los fuegos. Dice: “En un cap de passeig un catafalch per fochs artificials y, arreu arreu, un ambient d’alegria i la regeneració de Blanes que comença”.
La tradición de los fuegos en Blanes se detiene a causa del estallido de la Guerra Civil en el año 1936. El año 1944 se recupera esta costumbre en la Fiesta Mayor. Desde entonces, no ha dejado de celebrarse ningún año.
EL INICIO DEL CONCURSO DE FUEGOS Y SU DESARROLLO.
En 1970, en pleno apogeo turístico experimentado en la Costa Brava, el Ayuntamiento de la ciudad, queriendo aprovechar la situación de pujanza, pensó en promocionar el nombre de Blanes dentro del ámbito turístico mediante la promoción de alguna actividad que diese renombre a la población. Entonces se decidió aprovechar la Fiesta Mayor, celebrada a finales de julio, para potenciar uno de los actos más singulares: los fuegos de artificio.
Ese mismo año se hizo una prueba piloto con la pirotecnia Brunchú, a la que se encargó una exhibición mucho más espectacular que la de costumbre. Visto el éxito obtenido por la gran afluencia de público y la buena crítica de los blanenses, el ayuntamiento de Blanes, bajo la presidencia de su alcalde, el Sr. Domingo Valls i Coll y con la colaboración del concejal Sr. Lluís Tremoleda, responsable de la organización, decidió crear el Concurso Internacional de Fuegos de Artificio de la Costa Brava, que daba cabida a pirotécnicas nacionales y extranjeras.
En el decurso de los primeros veinticuatro años el concurso ha pasado por diferentes épocas en las cuales, sin desmerecer en su calidad, ha experimentado modificaciones.
La plataforma de lanzamiento siempre ha sido la roca de Sa Palomera, situada dentro del mar, en el punto medio de la bahía de Blanes y punto inicial de la Costa Brava.
Entre los años 1983 y 1987 el concurso experimentó un sensible cambio ya que se pasó de 3 días de lanzamiento a 4. Más tarde retorna a los 3 días originales pero con un importante crecimiento en la dotación económica diaria.
En el año 1985, la alcaldesa Sra. María Dolors Homs i Bassols, a fin de potenciar, junto al apelativo Costa Brava, el nombre de Blanes, instituyó el trofeo Vila de Blanes, según diseño de la joyería Capdevila, construido en plata y pedras semipreciosas haciendo alegoría a un estallido de fuegos.
A partir del año 1996 y con motivo del XXV aniversario de la fundación del concurso, se amplía el número de pirotécnicos en competición y se llega a los 5 días de lanzamiento. En 1998, la Comisión técnica, propone ampliar los días del concurso y celebrar 6 y el año siguiente 7.
El Concurso de Fuegos Artificiales de Blanes, ya conocido en todo el Estado Español, cuenta con un gran prestigio entre las pirotécnias de todo el mundo. La pugna de las empresas participantes para conseguir el trofeo “Vila de Blanes” ha llevado el concurso a ser calificado de gran espectáculo pirotécnico. De le dicho se han hecho eco todas la cadenas de televisión estatales y autonómicas en Cataluña y todos los medios de comunicación locales provinciales y nacionales.
EL PÚBLICO
La finalidad última del concurso es la de atraer público de todas las nacionalidades a Blanes par potenciar turísticamente la ciudad. Más de un millón de personas verán este año el espectáculo pirotécnico. Playas, terrazas, paseos, muelles deportivos y las montañas de Sant Joan y de la Penya se llenan a rebosar (entre 120.000 y 150.000 personas diarias). La gran afluencia de público que disfruta de este espectáculo convierte el concurso en en uno de los actos puntuales con más público de Cataluña, lo que lo acerca a fiestas de otras comunidades autónomas como los San Fermines o las Fallas de Valencia.