17 de Noviembre. Iván

Cuando el cuerpo habla, la mente olvida

Carmen Tort, bailaora

Ayer fue el Día Internacional del Flamenco e Iván es la persona que conozco que lo encarna, que lo representa….

Por verdadera suerte para mi lo descubrí ya hace unos años y nuestros caminos se han cruzado unas cuantas veces. La última hace muy poquitos días en Matrona.

Desaparece en si mismo cuando baila, se funde con los gestos, con la fuerza, con el ritmo… Pero a la vez hace que los que lo vemos, también nos olvidemos del mundo, de la realidad para abrazar su arte y volvernos pura esencia conjuntamente. Engancha.

1 de Noviembre. Matrona

Aunque parezca una escena de una película de Ciencia Ficción es un momento del rodaje de Matrona… Un gran equipo técnico, de actores, de dirección, de producción…. El resultado seguro que será de calidad… Y ya me muero por verlo

14 de Octubre. La Paloma, un trozo del alma de Barcelona

Ayer como parte de la grabación del Matrona estuvimos en este lugar emblemático de Barcelona… Sigue luciendo majestuosa esta sala de baile que parece que pronto reabrirá sus puertas.

Datos sacados de unas cuantas fuentes en InternetEn 1853 en el solar se abrió la fundición JOSEP COMAS HERMANOS dedicada a la fabricación de todo tipo de decoraciones y trabajos en bronce. Fueron los responsables de la fundición y decoración en bronce del monumento a Colón de BarcelonaPero a finales del siglo XIX pasaba por una fuerte crisis, de modo que sus tres accionistas, con pocos pedidos y una gran deuda cerraron como fundición (1895) y se plantearon reconvertir la fábrica en una sala de baile.Cada uno de los socios se encargó por su cuenta de acondicionar la sala. El señor Sorrilla de puso al frente del negocio en calidad de administrador; el señor Ustrell regente del bar, y el señor Baliarda, director de la banda de música. Abrieron con el nombre de “La Camelia Blanca”: una pista de patinaje entre semana y sala de baile los festivos.Los empresarios no supieron gestionar la sala de modo que decidieron venderla a Jaume Daura su provehedor de bebidas y propietario de la fábrica de gaseosas “La Familiar” (1907), a cambio de condonar su deuda. Y la rebautizó como Salón Venus Sport. Quien se hizo cargo de La Paloma fue Ramón Daura, el hijo más bohemio de Jaume y tío-abuelo del que fuera propietario y marido de Mercè March (actual propietaria), Pau Solé.La Paloma abrió oficialmente en 1903. El nombre de La Paloma no está claro de dónde proviene. La hemeroteca cuenta que se tomó de una de las tres calles que rodean el espacio. Otras fuentes revelan que la persona que urbanizó la zona tenía en el solar tres perros, Paloma, Lleó y Tigre, y que se puso a la sala el nombre de uno de ellos. “A mi me contaron que los perros eran del guardián de la fundición”, relata March. Su marido, sin embargo, aseguraba que su tío-abuelo bautizó las dos salas que tenía, La Paloma y Cibeles, con nombres madrileños en honor de su mujer, oriunda de Madrid.Daura residió en París y allí se inspiró para dar a la sala un aire versallesco. Las obras se prolongaron dos largas décadas, desde 1903 hasta 1928. La decoración es obra Manuel Mestre y las pinturas del techo las realizaron Salvador Alarma y Miquel Moragas, autores de las pinturas del Liceu. En 1915 se construyó la galería del primer piso con los palcos, con cuatro escaleras, una en cada esquina. En 1919 se añadieron las molduras y los relieves dorados. Y en 1928, se colocó la gran lámpara central.A la Paloma acudía toda Barcelona para ver combates de boxeo o bailar los fines de semana. Era “el liceo de los pobres”. Su pista era una de las más animadas de la ciudad.Se dice que Picasso llegó a pintar algunos detalles de la sala… Y fue aquí donde conoció a la que sería su primera novia, la artista de circo Rosita del Oro que actuaba entonces en el Circo Ecuestre del Tívoli como amazona…Durante la guerra civil, la sala fue incautada y se utilizó como galería de tiro. Y tras una renovación volvió a abrir el 4 de junio de 1939. Para evitar la censura franquista, Daura se inventó un personaje, La Moral, que se paseaba por la pista con un bastón para separar a las parejas que bailaban demasiado agarradas.Se hizo popular ir cada jueves a bailar al ritmo de una orquesta que según la época, sonaba a ritmo de charleston, bugui-bugui, chotis, mambo, chachacha… tango, boleros, pasodobles o rumbas. Eran muy concurridos los concursos de resistencia.Pasó unos años de decadencia cuando dejó de ir la juventud y era sólo frecuentada por personas mayores, solterones y viudas.Pero con la ampliación de su oferta musical se convirtió de nuevo en punto de encuentro de jovenes estudiantes, artistas e intelectuales. Y artistas como el pintor Guinovart, el escultor Xavier Corberó o el fotógrafo Francesc Català Roca ayudaron a ponerla en el candelero. La “gauche divine” también se dejaba ver por la sala y no era raro ver a estrellas de cine o artistas como Dalí.Eran muy populares algunos personajes pintorescos: como el sheriff, que vestido de cowboy con sombrero y placa de sheriff compraba el ticket apuntando con una pistola a la vendedora de entradas… O la llamada “la alcaldesa” que tenía la manía de organizar minuciosamente el reparto de asientos a los atónitos visitantes… O “el Tigre”, un señor mayor bajito que cada viernes se paseaba por la sala con una bufanda blanca. Cada noche la orquesta le dedicaba una canción y el público se apartaba para ver bailar al personaje por toda la pista… O “el Tarzán”, un tipo forzudo adornado con cadenas. Cuando le ponían su canción se ponía a hacer ejercicios gimnásticos en medio de la sala… O la “artista”, una señora sesentona que llegaba con tres o cuatro vestidos cada día. La sala le dejaba un camerino para que se fuese cambiando de vestuario a lo largo de la velada. Decía ser una antigua corista del Molino y bailaba siempre delante de la orquesta para que todos la admirasen.Ocasionalmente en La Paloma también se han celebrado fiestas, conciertos, actos oficiales, entrega de galardones, despedidas de soltero… y alguna boda gitana. La sala también incluyó el music hall actuando una de las estrellas más icónicas de su tiempo: Josephine Baker.En 1971 la dirección pasó al sobrino de Ramón Daura, Pau Soler y su esposa Mercè March. En los 90 alternaba orquestas y conciertos con sesiones de música electrónica pinchada por disk jockeys cuando su clientela habitual mezcla de maduritos y estudiantes de Erasmus…La Paloma se moría de éxito…hasta la noche de Fin de Año de 2007, que fue el último día que la sala abrió. Más de 100 personas perdieron su puesto de trabajo.El Ayuntamiento de Barcelona clausuró, por ruidos, el centenario establecimiento del Raval. Parecía que el cierre, primero, sería por unos meses, pero ya ha pasado más de una década. La reapertura se ha publicitado en innumerables veces, pero jamás se ha concretado. Ahora, parece, podría ser la definitiva, que la música podría volver a sonar en La Paloma a finales de año, cuando se hayan realizado unas obras que quedan y el Ayuntamiento lleve a cabo los controles normativos necesarios. “Esperamos abrir en noviembre”, dice Mercè March.Diez años después, March sigue yendo casi a diario a La Paloma. “Es como la hija que nunca he tenido”. “Es bonita, ¿no?”, pregunta, esperando un sí por respuesta. March entró por primera vez en La Paloma a principios de los 70, de la mano del que sería su marido, Pau Solé. Solé era sobrino-nieto de Ramón Daura, el propietario, y acabó heredando La Paloma junto al Salón Cibeles, ya desaparecido, de la calle de Còrsega. Solé murió en 2010 y ahora el propietario es el hijo de ambos, Pau Solé March.“Con Pau, mi marido, nos conocimos mientras estudiábamos Derecho. Me explicó que su familia tenía un bar en el barrio chino, pero no me esperaba encontrarme esto. Pensaba que sería un establecimiento cualquiera”, recuerda. La Paloma un icono de la noche barcelonesa. Es, también, una joya modernista, patrimonio artístico de la ciudad.La centenaria sala de baile La Paloma reabrirá sus puertas. Lo anuncian los propietarios de este negocio de la calle Tigre, del barrio del Raval, bajo la reluciente lámpara que siempre iluminó esta pista… La verdad es que aquí dentro todo brilla, todo reluce… el pan de oro de sus molduras y de sus ninfas, hasta las pajaritas de repuesto amontonadas que siempre tuvieron a mano por si algún músico perdía la suya. Y nada hace pensar que el lugar ya suma doce años cerrado.“Estamos terminado todas las obras de insonorización y de mejoras de la seguridad que nos requiere el Ayuntamiento para poder volver a funcionar –prosiguen explicando madre e hijo–. Todo está prácticamente listo. Confiamos en que el Consistorio dé el visto bueno a estos trabajos muy pronto y podamos reabrir la sala después del verano, en septiembre u octubre. La Paloma ya está preparada. Si no fuera por el angelito que tenemos aquí…”.Es que Mercè y Angelito no dejaron de venir a La Paloma durante todo este largo cierre. Todos los días. Como si la sala permaneciera abierta, como si nada pudiera fallar, como si las parejas emperifolladas estuvieran haciendo cola frente a la puerta, con ese contoneo que te entra cuando sales a bailar, frente a su cartel. Y de este modo, año tras año, Mercè y Angelito cambiaron las bombillas fundidas de los palcos, limpiaron el polvo de las barras y taburetes, abrieron las puertas y dejaron que corriera el aire, espantaron a las humedades, al moho y al abandono.Sí, Angelito es una persona, concretamente el conserje de esta discoteca: Angelito Dan, para más señas. Al parecer Angelito es un nombre muy común en Filipinas. Allí no es ningún diminutivo. No, Angelito no vive en el Raval, sino en el Clot. “Sí, creo que ya llevo más tiempo trabajando aquí con las puertas cerradas que abiertas, más o menos –dice huidizo, muy tímido–… siempre procurando que todo esté a punto, que nada se estropee. Yo vengo, miro… y, si encuentro una gotera, la arreglo. Sí, supongo que cuando todo esto vuelva a llenarse de gente me parecerá un poco raro”. No es la primera vez que La Paloma trata de reabrir sus puertas. En realidad durante su largo cierre nunca tuvo otro objetivo.

Esperemos que se haga realidad esa reabertura.