19 de Abril. Mirador de la Bunyola

Mirador de la Bunyola en el Delta del Llobregat

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8 de Abril. Gran Balneario de la Puda de Montserrat

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Gran Balneario de la Puda de Montserrat (Datos sacados de Internet)

La Puda o La Puda de Montserrat es un antiguo balneario de Esparreguera (Barcelona) incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. Está situado en la orilla izquierda del río Llobregat, apenas pasado el Congost del Cairat, y desde el 18 de marzo de 1868 pertenece a la parroquia de Santa María de Olesa de Montserrat.
La Puda es un edificio de grandes dimensiones, constituido por varios cuerpos, y construido con ladrillo. Un notable conjunto situado en la orilla izquierda del Llobregat, de arquitectura neoclásica y que era parte de un complejo mucho más importante que nunca se llegó a construir.
El establecimiento está situado en la misma orilla del Llobregat, donde desde el siglo XVIII, a raíz de un terremoto (supuestamente), brotaron aguas sulfurosas. La primera referencia histórica, sin embargo, data del 1718, cuando el doctor Salvador hizo el primer análisis químico de las aguas. Estas aguas, de naturaleza sulfurosa-sódica, brotan a una temperatura de 32° C y se calcula su caudal actual en unos 4 l/s que se vierten directamente al río Llobregat. Las aguas comenzaron a ser usadas con fines medicinales en 1818. El 1829 se empezaron a construir dos edificios de baños, cada una de las dos orillas del Llobregat, aprovechando las dos surgencias de agua termal a ambos lados del río, bajo la dirección facultativa del médico Antoni Coca y Rabassa y la intervención de Salvador Garriga, un sastre de Esparreguera. Debido a la falta de dinero, Garriga se suicidó en 1831, y su hermano continuó las obras, asociado con Francesc Castells y Francesc Pedrosa. El 1834 los edificios ya estaban en pleno funcionamiento. Las riadas del río Llobregat de 1842 y 1843 inundaron y arrasaron los edificios. La altura tanto sumamente baja a que brota el agua mineral (al nivel del río) impidió que los edificios se pudieran construir a mucho más altura, lo que provocó su destrucción con la riada. Este hecho también ha afectado a los edificios actuales, ya que en varias ocasiones han sufrido las embestidas del río.
En 1829 se concede a Salvador Garriga de Esparreguera el permiso de obras de dos edificios de baños en cada orilla del río. En 1839 se hacen cargo de las aguas M. F. Pedrosa y el Sr. F. Castillo de Pons. El 1842-1843 unas riadas destruyen los dos edificios construidos; es entonces cuando una sociedad de accionistas con el doctor Subidas proyecta la edificación de un nuevo edificio (proyecto de Josep Oriol Bernadet 1846). La sociedad quiebra en 1856 y vuelve a pasar a los anteriores propietarios. En 1880 figuran como propietarios los señores Cruces y Garriga. En 1840 cerca. Sociedad de Acc. Muntaner-Torra Clapes y Almirall; desde 1960, Sr. Dalmases.
El 12 de marzo de 1845, el psiquiatra Antoni Pujadas Mayans completó la compra de los dos edificios y terrenos del balneario de la Puda, con la colaboración del comerciante José Oriol Negrevernis, con el objetivo de renovar las instalaciones, crear un nuevo balneario y un nuevo manicomio, y dar entrada a otros socios. Las previsiones de negocio no se cumplieron, en parte debido a la dificultad de acceso al balneario, ya que las facciones carlistas hacían inseguros los caminos. Surgieron muchos conflictos entre los socios hasta que la sociedad fue finalmente liquidada.
De esta época es el edificio que se conserva en estado ruinoso proyectado por el arquitecto Josep Oriol i Bernadet que debía convertirse en uno de los balnearios más grandes de Europa, pero del que sólo se realizó el ala izquierda de todo el complejo. De todas formas destaca la galería de baños, en los sótanos del edificio, con un conjunto de arcos y bóvedas pensados para ventilar el espacio de los vapores del agua termal. En 1858, al lado del establecimiento balneario, se construyó un puente de madera sobre el río Llobregat según un proyecto del arquitecto Elies Rogent , que enlazaba la Puda con el camino de Esparreguera.
Su momento de esplendor fue a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se puso de moda entre la burguesía barcelonesa, que se instalaba en el hotel Gori de Olesa, con el que le unía un servicio permanente de diligencias. Se cerró en 1958 y en 1971 sufrió muchos destrozos por una crecida del Llobregat. A principios de los años 1980, el edificio era de un fabricante olesano que tenía pensado reconvertirlo en un hotel. Después lo volvió a vender al ayuntamiento. Actualmente es en estado ruinoso.
Como datos curiosos, a mediados de la década de los 1990, el cantante Nacho Cano escogió el Balneario de la Puda para rodar el vídeo-clip de la canción El Patio donde aparecía, entre otros, Penélope Cruz
https://www.youtube.com/watch?v=rjI8xBsbwBU
Diez años más tarde, La Puda también acogería durante un fin de semana una fiesta clandestina rave, con la asistencia de más de 2.000 personas. La Puda también aparece en el vídeo musical de la canción Heart of Soul (1992) del grupo británico The Cult
https://www.youtube.com/watch?v=Ygd5T_jimSk
En la novela juvenil La clave de agua, de Pere Tobaruela, el Balneario de la Puda abandonado es uno de los escenarios donde transcurre la acción.

6 de Abril. Magia al amanecer

Cuando uno se lo está pasando bien, cuando la compañía es inmejorable, cuando hace y comparte lo que le gusta… Parece que el tiempo se detenga, se ralentice en incluso que sucedan cosas imposibles, que surja la magia. Mañana radiante con Beatriz Radovan PinedaBegoña de Dios yLidia Martín, tres bellas mujeres para mi sólo (Jose Centellas no sabes lo que te perdiste) que en muchos momentos me pareció que en vez de ser 3 eran 6

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26 de Febrero. La Font de la Pola

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La Font de la Pola (Datos sacados de Internet)

La Bauma y la fuente de La Pola son un lugar de visita casi obligada si se quiere conocer a primera vista la Sierra del Obac. Esta cavidad rocosa orientada a poniente parece ser que ya estaba documentada en el siglo XIV (1336) aunque, según A. Ferrando, hay pruebas materiales que la cueva ya era habitada entre los siglos VIII-IX. Según el mismo autor, El Mas de La Pola ya no aparece en el censo de población de 1592 de las masías de Mura, fecha que señalaría su abandono.
La fascinante historia de la Fuente de la Pola
La Bauma de la Pola siempre ha tenido un nacimiento de agua, que históricamente ha sido muy aprovechado:
– para la masía que durante mucho tiempo existió en este lugar,
– por los pastores y el ganado que rodeaban por la Porquerisses
– y por los trabajadores del bosque y los carboneros.
En las primeras décadas del siglo XX algunos excursionistas y cazadores también comenzaron a hacer en la gruta una parada en sus trayectos por la Sierra del Obac.
Un grupo de estos cazadores, que pertenecían a la sección de excursionismo de la Juventud Terrassenca, decidieron a finales de los años 20 hizo varias obras de acondicionamiento con dos finalidades:
– que la fuente tuviera agua todo el año.
– que ante su hubiera un área de recreo para poder descansar, pasar largos ratos y jugar a cartas.
Los principales impulsores de las obras fueron en Valentín Rossinyol, conocido como el Tinet, Pere Pallejà y Hans Weichsel (marinero alemán que poco antes había participado en la primera escalada oficial a la Castellassa de Can Torres). Para poder llevar a cabo su proyecto pidieron la colaboración a un albañil, en Puig, que pasó a ser conocido como “el albañil de la Pola”.
Entre 1928 y 1929, miembros de la sección de Excursionismo de la Juventud Terrassenca ayudaron en el traslado de materiales. Hasta la Encina del Salario lo llevaron en el coche de línea de Mura. Para trasladar las cosas más pesadas desde la parada del bus hasta la gruta (1,7 kilómetros, con 150 metros de desnivel de subida y otros 50 de bajada), contrataron un burro, un mulo .
El albañil Puig dirigió las tareas de construcción de una cisterna interna y una gran pila externa. Y, delante, construyeron una bonita mesa redonda de piedra con un tablero de ajedrez pintado encima y rodeada por un asiento circul.lar. Años más tarde se hizo a su lado una segunda mesa de piedra y otras dos más pequeñas (que ya ha desaparecido).
Cuando se conoció que la primera fase de la construcción de la fuente había terminado, mucha gente fue a visitarla. Ante los numerosos visitantes, los impulsores de las obras pusieron un cartel en la pared de la cueva pidiendo respeto por el entorno. Este rótulo todavía está, pero ya desdibujado.
Años más tarde pusieron un nuevo cartel con el mismo mensaje, pero esta vez sobre la pila de la fuente.
Los constructores de la Pola también hicieron una despensa en el que guardaban utensilios para cocinar, platos, cubiertos y comida. Este pequeño almacén era gestionado por los constructores de la fuente, que actuaban como “propietarios” del lugar. A todo el mundo que pedía usar las cosas de la despensa, le daban la llave de la cerradura. Como contrapartida, dejaban el dinero que querían en una especie de hucha. Con esta recaudación voluntaria, se iban renovando los utensilios. Hasta los años cincuenta, todo el mundo respetó este sistema. Hasta que alguien rompió la cerradura y saqueó la despensa.
El grupo del Tinet iba a la fuente casi todos los fines de semana y, además, hasta la guerra civil pasaron allí toda la semana que tenían de fiesta el mes de agosto.
Durante los primeros años, todo el lugar estaba también ocupado por los carboneros. Sus chozas estaban esparcidas por el bosque y, en algunos casos, vivían familias enteras, como era el caso de unos valencianos (matrimonio y dos hijas) que se hicieron muchos amigos del Valentín Rossinyol. Las plazas carboneras estaban por todas partes y echaban humo continuamente.
La hija del Tinet, Esperanza Rossinyol, recuerda en el programa Esto es la Mola cuáles eran las actividades más habituales durante el veraneo, cuando se reunían en la Pola más de 30 personas:
– por las mañanas las mujeres y los jóvenes iban al roquedal de delante de la Porquerisses (donde había cerrado un rebaño de ovejas).
– los hombres salían a cazar las mañanas y por las tardan jugaban a cartas,
– las comidas les hacían las mujeres, a menudo ayudadas por Pere Pallejà.
– en las noches, después de cenar, todos juntos cantaban ante las grutas. Les gustaba interpretar todo habaneras, como La Bella Lola.
– Terminada la “fiesta”, todos se repartían a dormir por varias cavidades cercanas a la fuente. Como estaba oscuro, caminaban hasta sus habitáculos con luces de carburo.
Como dormitorios aprovechaban las baumas existentes en el risco de la Pola y los Castellots de Cerrar. La familia Rossinyol dormía concretamente en Quarto de Reja.
Una prueba (escrita en aquel tiempo) que demuestra como la fuente se convirtió en uno de los grandes lugares de destino de Sant Llorenç del Munt es la Guía Monográfica, que fue editada en 1935 por el Centro Excursionista de Terrassa. Esta histórica publicación ya incluía la surgencia en uno de sus itinerarios recomendados y decía que: “la Fuente de la Pola (es) muy conocida y concurrida, sobre todo en verano, por ser un lugar sombrío y tener el agua buena y fresca “.
Tino y su grupo mantuvieron la Pola como su centro de operaciones hasta la década de los 60, cuando acondicionaron una cueva en el Rincón Grande de Mata-redonda. El traslado del Tinet se produjo paradójicamente por el éxito de la fuente como lugar de recreo, que atraía a las nuevas oleadas de excursionistas, a las que ya no conocía y que, según él, no respetaban bastante bien ni las instalaciones ni el entorno ..
La apertura de la pista desde la Encina del Salario hasta el cuello de Tres Cruces facilitó el acceso y, por tanto, llevó aún más gente en la Pola. Incluso se podía ir en coche hasta Tres Cruces, que durante un tiempo sirvió de aparcamiento. Cabe decir que el Tinet, ya mayor, a finales de los años 70, pudo hacer sus últimas visitas a sus antiguos dominios subiendo en coche, acompañado por su yerno y su hija.
Con la creación del parque natural se prohibió el paso de coches y la Diputación puso un poste indicador a la fuente, que es el único elemento del lugar no construido por Valentín Rossinyol y su pandilla lo largo de las décadas pasadas .
La fuente de la Pola es todavía actualmente uno de los lugares más frecuentados en la Sierra del Obac.