14 de Octubre. Amaneciendo desde San Pau Vell

Aprovechando que hoy me han publicado una galería con mis panorámicas, aquí va otra del amanecer del domingo pasado con Begoña de Dios… Una gran mañana, un maravilloso paisaje y una encantadora compañía (aunque me haga la competencia con la fotos) 

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17 de Septiembre. Esglésies de Sant Pere de Terrassa

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Conjunto monumental de las iglesias de San Pedro de Tarrasa
El conjunto monumental de las iglesias de San Pedro de Tarrasa lo forman las iglesias románicas de San Pedro, San Miguel y Santa María, situadas en la confluencia de los antiguos torrentes de Vallparadís y Monner (hoy parque de Vallparadís), en el antiguo núcleo visigótico de Egara, origen del pueblo de San Pedro, hoy un barrio de Tarrasa (Barcelona, España). Es el conjunto artístico más importante de la ciudad y una de las joyas del arte románico catalán. Fueron la sede del antiguo obispado de Égara en los siglos V-VIII.
Las tres iglesias se edificaron cerca de la antigua Égara romana (de la cual todavía se conservan restos) como sede del obispado de Égara constituido hacia el año 450 y que perduró hasta la invasión sarracena en el siglo VIII. Se conocen los nombres de algunos de sus obispos (como el primero, Irineo) y que se celebró un concilio provincial de la Tarraconense en el año 614. El conjunto episcopal se atiene a los modelos bizantinos antiguos: tres iglesias (San Pedro, Santa María y San Miguel). Tras un largo proceso de construcción, las iglesias, quedaron terminadas (según la forma actual) hacia los siglos XI y XII: son de factura románica edificadas sobre los antiguos edificios prerrománicos de la época visigótica.
En el siglo XII, en Santa María se instaló una canonjía agustiniana que permaneció hasta finales de 1392. Por otro lado, la iglesia de San Pedro de Égara, sede de la parroquia, perdió su condición parroquial en 1601 pasando a formar parte de la nueva basílica del Espíritu Santo, en el núcleo de Tarrasa, actualmente catedral del nuevo obispado de Tarrasa. En el siglo XIX San Pedro recuperó su condición de parroquia.
En el primer tercio del siglo XX las tres iglesias fueron objeto de un profundo estudio y de una restauración que corrió a cargo de Josep Puig i Cadafalch, que también realizó excavaciones en Santa María y San Miguel. El conjunto fue declarado Monumento Nacional en 1931, y bien de interés cultural en 1985. Actualmente forman parte de una de las seis secciones del Museo de Tarrasa.
Iglesia de San Pedro
Al norte del recinto (o a la izquierda de la entrada), se encuentra la iglesia de San Pedro, la más grande de las tres iglesias que da nombre, asimismo, al conjunto episcopal y al antiguo pueblo de San Pedro (hoy barrio egarense) que se formó a su alrededor. Tiene una sola nave con un ábside trilobulado y un transepto; el techo es de bóveda de cañón. La cabecera (ábside y transepto) es de la época prerrománica (siglos IX y X) y la nave es del siglo XII. La puerta de acceso, muy sencilla, se abre en el muro sur y está enmarcada por cuatro arquivoltas lisas. La luz entra, en el interior, a través de dos grandes ventanales situados a cada lado de la puerta y por las tres ventanas del ábside. La fachada está coronada por una cornisa con un friso escultural sostenido por ménsulas en forma de cabezas humanas. Tiene dos campanarios, uno de espadaña, de origen románico y otro más moderno cerca del transepto.
En el interior, el ábside tiene un suelo de mosaico del siglo X con motivos geométricos, según la tradición romana. El ábside central queda cerrado por un retablo de piedra en tres líneas, la primera con pinturas murales del siglo XI, todavía de tipo prerrománico, y los dos superiores, dentro de arcos ciegos, con la representación de San Pedro, Jesús, los Evangelistas y otras figuras bíblicas. En el muro norte de la nave quedan fragmentos de pinturas murales góticas del siglo XIV, de estilo primitivo. A la izquierda de la nave se abren dos capillas añadidas posteriormente: la de San Valentín, con un retablo del siglo XVII, y la del Santísimo, con pinturas murales de Ricard Marlet (1948).
Iglesia de San Miguel
Situada en el centro del recinto, en medio de las dos iglesias funcionaba, seguramente, como un templo funerario, aunque Puig i Cadafalch lo interpretó como un baptisterio, y así se creyó durante algún tiempo. Es la única, de las tres iglesias, que conserva la planta primitiva entera, la cual es cuadrada y tiene una cruz griega con nichos en los ángulos en la pared este, sobre el ábside, de planta de herradura por dentro y hexagonal por fuera. En el interior, en el centro de la planta cuadrada, está el cimborrio cubierto por una cúpula sostenida por ocho columnas hechas con fragmentos visigóticos aprovechados, y cuatro capiteles tardorrománicos. Debajo de la cúpula está la piscina del baptisterio, de base octogonal.
Debajo del ábside se encuentra la cripta de Sant Celoni, con una capilla absidal trilobulada. La puerta de acceso está en el muro sur y data de los siglos IX y X. Parece ser que las pinturas murales del ábside son del siglo VI, con una escena de Cristo rodeado de ángeles y, debajo, los doce apóstoles. Como las de Santa Maria, se encuentran entre las representaciones pictóricas murales más antiguas de Europa.’
Iglesia de Santa María
Este edificio románico, de principios del siglo XII, se encuentra al sur del recinto y tiene una planta de cruz latina. La cabecera, con el ábside de herradura por dentro, y cuadrado en el exterior, pertenece a un templo de construcción anterior. El techo de la nave es de bóveda apuntada y el del transepto es de bóveda semicircular. En el crucero se levanta el cimborrio octogonal coronado por un pequeño campanario de torre de dos pisos, con un tejado de cuatro vertientes. El cimborrio y la parte alta de los muros del norte y oeste tienen decoración lombarda, con fajas y arquería ciega. La puerta de entrada es sencilla, de arco de medio punto con relieves de terracota encima y una sillería aprovechada. En la fachada sur hay un pórtico de cuatro arcos de medio punto, restos del claustro de la canonjía agustiniana del siglo XII
Delante y dentro de la iglesia se pueden ver los restos de las antiguas edificaciones paleocristianas y visigóticas, con los mosaicos sobrepuestos (uno del siglo IV y otro del siglo V), el ábside rectangular visigótico y criptas sepulcrales (excavadas debajo de la iglesia románica) o el antiguo baptisterio (debajo del transepto).
La bóveda del ábside está cubierta de pinturas murales de tipo lineal, con trazos rojos y verdes, que narran la vida y la Pasión de Cristo; aunque siguen el estilo paleocristiano datan, seguramente, del siglo VI. Asimismo, en el ábside hay una mesa de altar del alto-medioevo y una talla gótica de la Madre de Dios del siglo XIV.
Los muros de Santa María guardan destacadas piezas artísticas, a manera de museo, que recoge las obras principales de todo el conjunto episcopal de San Pedro. A lo largo de la nave hay unos plafones con pinturas murales que van del estilo románico al gótico, que antaño estaban en el ábside de donde se sacaron para que pudieran contemplarse las anteriores, visibles en la actualidad. Hay, también, una piedra de altar del siglo X y lápidas sepulcrales medievales y romanas (en una de ellas se encuentra la documentación escrita del nombre del municipio romano de Égara). En el transepto se encuentran tres retablos góticos de gran valor:
El retablo de los santos Abdó y Senén, en el brazo izquierdo del transepto, obra de Jaume Huguet, pintado en 1460 para la iglesia de San Pedro. Está muy bien conservado y es uno de los más célebres del artista. Los santos titulares están representados en el centro, rodeados de escenas de su vida y de su martirio. En la parte inferior están las imágenes de los santos médicos Cosme y Damián.
El retablo de San Miguel, al lado del anterior, obra de Jaume Cirera y Guillem Talarn que se terminó entre 1450 y 1451. Están representadas las luchas entre los ángeles y los demonios así como tres escenas de la Pasión.
El retablo mayor de San Pedro, en el brazo derecho del transepto, obra de Lluís Borrassà, de 1411. Falta la tabla central, en los ocho laterales se presentan diversas escenas de la vida de San Pedro. Cerca de las tablas del retablo de San Pedro hay una absidiola con pinturas murales románicas de finales del siglo XII, con un Cristo en Majestad y escenas del martirio de santo Tomás Becket.

8 de Abril. Gran Balneario de la Puda de Montserrat

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Gran Balneario de la Puda de Montserrat (Datos sacados de Internet)

La Puda o La Puda de Montserrat es un antiguo balneario de Esparreguera (Barcelona) incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. Está situado en la orilla izquierda del río Llobregat, apenas pasado el Congost del Cairat, y desde el 18 de marzo de 1868 pertenece a la parroquia de Santa María de Olesa de Montserrat.
La Puda es un edificio de grandes dimensiones, constituido por varios cuerpos, y construido con ladrillo. Un notable conjunto situado en la orilla izquierda del Llobregat, de arquitectura neoclásica y que era parte de un complejo mucho más importante que nunca se llegó a construir.
El establecimiento está situado en la misma orilla del Llobregat, donde desde el siglo XVIII, a raíz de un terremoto (supuestamente), brotaron aguas sulfurosas. La primera referencia histórica, sin embargo, data del 1718, cuando el doctor Salvador hizo el primer análisis químico de las aguas. Estas aguas, de naturaleza sulfurosa-sódica, brotan a una temperatura de 32° C y se calcula su caudal actual en unos 4 l/s que se vierten directamente al río Llobregat. Las aguas comenzaron a ser usadas con fines medicinales en 1818. El 1829 se empezaron a construir dos edificios de baños, cada una de las dos orillas del Llobregat, aprovechando las dos surgencias de agua termal a ambos lados del río, bajo la dirección facultativa del médico Antoni Coca y Rabassa y la intervención de Salvador Garriga, un sastre de Esparreguera. Debido a la falta de dinero, Garriga se suicidó en 1831, y su hermano continuó las obras, asociado con Francesc Castells y Francesc Pedrosa. El 1834 los edificios ya estaban en pleno funcionamiento. Las riadas del río Llobregat de 1842 y 1843 inundaron y arrasaron los edificios. La altura tanto sumamente baja a que brota el agua mineral (al nivel del río) impidió que los edificios se pudieran construir a mucho más altura, lo que provocó su destrucción con la riada. Este hecho también ha afectado a los edificios actuales, ya que en varias ocasiones han sufrido las embestidas del río.
En 1829 se concede a Salvador Garriga de Esparreguera el permiso de obras de dos edificios de baños en cada orilla del río. En 1839 se hacen cargo de las aguas M. F. Pedrosa y el Sr. F. Castillo de Pons. El 1842-1843 unas riadas destruyen los dos edificios construidos; es entonces cuando una sociedad de accionistas con el doctor Subidas proyecta la edificación de un nuevo edificio (proyecto de Josep Oriol Bernadet 1846). La sociedad quiebra en 1856 y vuelve a pasar a los anteriores propietarios. En 1880 figuran como propietarios los señores Cruces y Garriga. En 1840 cerca. Sociedad de Acc. Muntaner-Torra Clapes y Almirall; desde 1960, Sr. Dalmases.
El 12 de marzo de 1845, el psiquiatra Antoni Pujadas Mayans completó la compra de los dos edificios y terrenos del balneario de la Puda, con la colaboración del comerciante José Oriol Negrevernis, con el objetivo de renovar las instalaciones, crear un nuevo balneario y un nuevo manicomio, y dar entrada a otros socios. Las previsiones de negocio no se cumplieron, en parte debido a la dificultad de acceso al balneario, ya que las facciones carlistas hacían inseguros los caminos. Surgieron muchos conflictos entre los socios hasta que la sociedad fue finalmente liquidada.
De esta época es el edificio que se conserva en estado ruinoso proyectado por el arquitecto Josep Oriol i Bernadet que debía convertirse en uno de los balnearios más grandes de Europa, pero del que sólo se realizó el ala izquierda de todo el complejo. De todas formas destaca la galería de baños, en los sótanos del edificio, con un conjunto de arcos y bóvedas pensados para ventilar el espacio de los vapores del agua termal. En 1858, al lado del establecimiento balneario, se construyó un puente de madera sobre el río Llobregat según un proyecto del arquitecto Elies Rogent , que enlazaba la Puda con el camino de Esparreguera.
Su momento de esplendor fue a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se puso de moda entre la burguesía barcelonesa, que se instalaba en el hotel Gori de Olesa, con el que le unía un servicio permanente de diligencias. Se cerró en 1958 y en 1971 sufrió muchos destrozos por una crecida del Llobregat. A principios de los años 1980, el edificio era de un fabricante olesano que tenía pensado reconvertirlo en un hotel. Después lo volvió a vender al ayuntamiento. Actualmente es en estado ruinoso.
Como datos curiosos, a mediados de la década de los 1990, el cantante Nacho Cano escogió el Balneario de la Puda para rodar el vídeo-clip de la canción El Patio donde aparecía, entre otros, Penélope Cruz
https://www.youtube.com/watch?v=rjI8xBsbwBU
Diez años más tarde, La Puda también acogería durante un fin de semana una fiesta clandestina rave, con la asistencia de más de 2.000 personas. La Puda también aparece en el vídeo musical de la canción Heart of Soul (1992) del grupo británico The Cult
https://www.youtube.com/watch?v=Ygd5T_jimSk
En la novela juvenil La clave de agua, de Pere Tobaruela, el Balneario de la Puda abandonado es uno de los escenarios donde transcurre la acción.

6 de Abril. Magia al amanecer

Cuando uno se lo está pasando bien, cuando la compañía es inmejorable, cuando hace y comparte lo que le gusta… Parece que el tiempo se detenga, se ralentice en incluso que sucedan cosas imposibles, que surja la magia. Mañana radiante con Beatriz Radovan PinedaBegoña de Dios yLidia Martín, tres bellas mujeres para mi sólo (Jose Centellas no sabes lo que te perdiste) que en muchos momentos me pareció que en vez de ser 3 eran 6

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26 de Febrero. La Font de la Pola

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La Font de la Pola (Datos sacados de Internet)

La Bauma y la fuente de La Pola son un lugar de visita casi obligada si se quiere conocer a primera vista la Sierra del Obac. Esta cavidad rocosa orientada a poniente parece ser que ya estaba documentada en el siglo XIV (1336) aunque, según A. Ferrando, hay pruebas materiales que la cueva ya era habitada entre los siglos VIII-IX. Según el mismo autor, El Mas de La Pola ya no aparece en el censo de población de 1592 de las masías de Mura, fecha que señalaría su abandono.
La fascinante historia de la Fuente de la Pola
La Bauma de la Pola siempre ha tenido un nacimiento de agua, que históricamente ha sido muy aprovechado:
– para la masía que durante mucho tiempo existió en este lugar,
– por los pastores y el ganado que rodeaban por la Porquerisses
– y por los trabajadores del bosque y los carboneros.
En las primeras décadas del siglo XX algunos excursionistas y cazadores también comenzaron a hacer en la gruta una parada en sus trayectos por la Sierra del Obac.
Un grupo de estos cazadores, que pertenecían a la sección de excursionismo de la Juventud Terrassenca, decidieron a finales de los años 20 hizo varias obras de acondicionamiento con dos finalidades:
– que la fuente tuviera agua todo el año.
– que ante su hubiera un área de recreo para poder descansar, pasar largos ratos y jugar a cartas.
Los principales impulsores de las obras fueron en Valentín Rossinyol, conocido como el Tinet, Pere Pallejà y Hans Weichsel (marinero alemán que poco antes había participado en la primera escalada oficial a la Castellassa de Can Torres). Para poder llevar a cabo su proyecto pidieron la colaboración a un albañil, en Puig, que pasó a ser conocido como “el albañil de la Pola”.
Entre 1928 y 1929, miembros de la sección de Excursionismo de la Juventud Terrassenca ayudaron en el traslado de materiales. Hasta la Encina del Salario lo llevaron en el coche de línea de Mura. Para trasladar las cosas más pesadas desde la parada del bus hasta la gruta (1,7 kilómetros, con 150 metros de desnivel de subida y otros 50 de bajada), contrataron un burro, un mulo .
El albañil Puig dirigió las tareas de construcción de una cisterna interna y una gran pila externa. Y, delante, construyeron una bonita mesa redonda de piedra con un tablero de ajedrez pintado encima y rodeada por un asiento circul.lar. Años más tarde se hizo a su lado una segunda mesa de piedra y otras dos más pequeñas (que ya ha desaparecido).
Cuando se conoció que la primera fase de la construcción de la fuente había terminado, mucha gente fue a visitarla. Ante los numerosos visitantes, los impulsores de las obras pusieron un cartel en la pared de la cueva pidiendo respeto por el entorno. Este rótulo todavía está, pero ya desdibujado.
Años más tarde pusieron un nuevo cartel con el mismo mensaje, pero esta vez sobre la pila de la fuente.
Los constructores de la Pola también hicieron una despensa en el que guardaban utensilios para cocinar, platos, cubiertos y comida. Este pequeño almacén era gestionado por los constructores de la fuente, que actuaban como “propietarios” del lugar. A todo el mundo que pedía usar las cosas de la despensa, le daban la llave de la cerradura. Como contrapartida, dejaban el dinero que querían en una especie de hucha. Con esta recaudación voluntaria, se iban renovando los utensilios. Hasta los años cincuenta, todo el mundo respetó este sistema. Hasta que alguien rompió la cerradura y saqueó la despensa.
El grupo del Tinet iba a la fuente casi todos los fines de semana y, además, hasta la guerra civil pasaron allí toda la semana que tenían de fiesta el mes de agosto.
Durante los primeros años, todo el lugar estaba también ocupado por los carboneros. Sus chozas estaban esparcidas por el bosque y, en algunos casos, vivían familias enteras, como era el caso de unos valencianos (matrimonio y dos hijas) que se hicieron muchos amigos del Valentín Rossinyol. Las plazas carboneras estaban por todas partes y echaban humo continuamente.
La hija del Tinet, Esperanza Rossinyol, recuerda en el programa Esto es la Mola cuáles eran las actividades más habituales durante el veraneo, cuando se reunían en la Pola más de 30 personas:
– por las mañanas las mujeres y los jóvenes iban al roquedal de delante de la Porquerisses (donde había cerrado un rebaño de ovejas).
– los hombres salían a cazar las mañanas y por las tardan jugaban a cartas,
– las comidas les hacían las mujeres, a menudo ayudadas por Pere Pallejà.
– en las noches, después de cenar, todos juntos cantaban ante las grutas. Les gustaba interpretar todo habaneras, como La Bella Lola.
– Terminada la “fiesta”, todos se repartían a dormir por varias cavidades cercanas a la fuente. Como estaba oscuro, caminaban hasta sus habitáculos con luces de carburo.
Como dormitorios aprovechaban las baumas existentes en el risco de la Pola y los Castellots de Cerrar. La familia Rossinyol dormía concretamente en Quarto de Reja.
Una prueba (escrita en aquel tiempo) que demuestra como la fuente se convirtió en uno de los grandes lugares de destino de Sant Llorenç del Munt es la Guía Monográfica, que fue editada en 1935 por el Centro Excursionista de Terrassa. Esta histórica publicación ya incluía la surgencia en uno de sus itinerarios recomendados y decía que: “la Fuente de la Pola (es) muy conocida y concurrida, sobre todo en verano, por ser un lugar sombrío y tener el agua buena y fresca “.
Tino y su grupo mantuvieron la Pola como su centro de operaciones hasta la década de los 60, cuando acondicionaron una cueva en el Rincón Grande de Mata-redonda. El traslado del Tinet se produjo paradójicamente por el éxito de la fuente como lugar de recreo, que atraía a las nuevas oleadas de excursionistas, a las que ya no conocía y que, según él, no respetaban bastante bien ni las instalaciones ni el entorno ..
La apertura de la pista desde la Encina del Salario hasta el cuello de Tres Cruces facilitó el acceso y, por tanto, llevó aún más gente en la Pola. Incluso se podía ir en coche hasta Tres Cruces, que durante un tiempo sirvió de aparcamiento. Cabe decir que el Tinet, ya mayor, a finales de los años 70, pudo hacer sus últimas visitas a sus antiguos dominios subiendo en coche, acompañado por su yerno y su hija.
Con la creación del parque natural se prohibió el paso de coches y la Diputación puso un poste indicador a la fuente, que es el único elemento del lugar no construido por Valentín Rossinyol y su pandilla lo largo de las décadas pasadas .
La fuente de la Pola es todavía actualmente uno de los lugares más frecuentados en la Sierra del Obac.