21 de Septiembre. Acicalándose

Cigueña blanca, Cigonya (Ciconia ciconia) y Garceta común, Martinet Blanc (Egretta garzetta) (desnfocada en segundo plano)

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31 de Agosto. Garcilla bueyera, Esplugabous (Bubulcus ibis)

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Garcilla bueyera, Esplugabous (Bubulcus ibis) (Datos sacados SEO/BirdLife)

Descripción
Clasificación
Orden Ciconiiformes; familia Ardeidae
Longitud
45-52 cm
Envergadura
82-95 cm
Identificación
Esta garza de pequeño o mediano tamaño y formas bastante compactas se caracteriza por tener el cuello, las patas y el pico relativamente cortos y por el color mayoritariamente blanco de su plumaje, en el que apenas se aprecian diferencias sexuales. En el individuo adulto durante la época nupcial predomina el color blanco, pero adornado con tonos entre ocráceos y anaranjados en el píleo, la nuca, el pecho y la espalda; además, luce un intenso color rojizo en el pico, el ojo y las patas. El ave no reproductora es mucho más pálida, con un ligero tinte ocráceo en el píleo, el pico amarillo y las patas de un color muy variable. El joven es similar al adulto no reproductor, pero completamente blanco. Esta ave resulta muy blanca y rechoncha en vuelo, con las formas más compactas que otras garzas.
Canto
Emite diversos graznidos en las colonias y en vuelo, semejantes a un ag-ag-ag.
Dónde vive
En el mundo
La especie presenta un amplio rango de distribución mundial, ya que se extiende por el suroeste de Europa, África, la India, el continente americano, Australia, Nueva Zelanda y el archipiélago de Hawai. Se han descrito diversas subespecies.
En España
El territorio ocupado por la garcilla bueyera en nuestro país se distribuye en dos áreas: una occidental, con colonias en las cuencas hidrográficas del oeste peninsular (Andalucía occidental, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid), y otra oriental, con colonias en Levante, Aragón, Navarra y País Vasco, más los núcleos existentes en las Baleares. Recientemente ha criado también en Lanzarote. La subespecie que habita en nuestro país es ibis, de distribución africana, europea y americana.
Desplazamientos
Es una especie fundamentalmente residente en la Península, aunque da muestras de una enorme movilidad al emprender notorios desplazamientos de carácter divagante en torno a las colonias de cría —especialmente fuera de la estación reproductora— e incluso dispersiones de medio alcance. Se ha detectado la invernada de individuos ibéricos en otros países y cierto paso de aves por el estrecho de Gibraltar, donde se concentran a partir de julio, con un máximo en el mes 3 de agosto. En las islas Canarias es frecuente en época de paso y durante la invernada. La garcilla bueyera es un ave en expansión que, dotada de una asombrosa capacidad de colonización, ha ocupado nuevos territorios en tiempos recientes. Así, la especie entró desde el norte de África a la Península, donde se instaló en los grandes humedales del sur para luego continuar su avance hacia otros lugares propicios en un proceso que, por el momento, continúa. Durante el siglo XX se expandió —valiéndose de sus dotes migradoras— desde África a Sudamérica y, desde allí, a América Central y del Norte; también ha llegado hasta Australia y Nueva Zelanda — posiblemente ayudada por introducciones de la especie— e, incluso, al archipiélago de Hawái, donde ha sido introducida con absoluta certeza.
Población
La población europea de esta garza —que experimenta un constante incremento en los últimos años— se estima en 70.000-150.000 parejas reproductoras, mientras que la española se cifra en un mínimo de unas 65.000 parejas, por lo que resulta la más importante de todo el continente. Los mayores contingentes se dan cita en el cuadrante suroccidental ibérico, donde Extremadura, con 25.000 parejas —cifra seguramente muy subestimada—, es la región que acoge mayor número de ejemplares, mientras que Andalucía cuenta con unas 20.000 parejas. Los datos sugieren cierta estabilidad poblacional con una marcada tendencia a la expansión geográfica en los últimos años, aunque más moderada que hace algunas décadas. En el continente inverna un mínimo de 60.000 individuos, de los cuales 7.000-43.000 se localizan en nuestro territorio.
Cómo vive
Hábitat
Los hábitos de esta ardeida resultan mucho menos acuáticos que los de otras especies del grupo, ya que suele frecuentar pastizales con abundante ganado, dehesas, campos de labor y cultivos cuando busca alimento, aunque tampoco falta en zonas encharcables y lagunas de poca profundidad.
Alimentación
Especie bastante oportunista y ecléctica, la garcilla bueyera manifiesta unos hábitos alimentarios bastante poco exigentes y adaptados en todo momento a las disponibilidades locales o temporales del medio. No obstante, entre sus presas predominan los saltamontes, langostas y chicharras durante la época de reproducción. A estas se unen escarabajos, moscas, libélulas y otros invertebrados, así como lagartijas, pequeñas culebras, anfibios y micromamíferos. Es frecuente que las garcillas visiten los vertederos atraídas por los insectos allí existentes. También resulta habitual que se sitúen tras las rejas de los tractores cuando aran, en espera de que queden al descubierto multitud de pequeños animalillos, y que utilicen a vacas y ovejas como atalaya desde las que lanzarse por los insectos o pequeños vertebrados que estas levantan a su paso.
Reproducción
Es una especie colonial durante la época de reproducción, que frecuentemente se mezcla con otras garzas y zancudas en ruidosas colonias de cría que pueden llegar a albergar varios miles de parejas. Los nidos se ubican en árboles —a veces, considerablemente alejados de masas de agua— o entre la vegetación palustre. Su construcción la llevan a cabo las hembras con material mayoritariamente aportado por el macho y consiste en una pila de raíces, tallos y ramas de solidez variable, aunque muy desordenada, de unos 20-45 centímetros de diámetro y 12-25 centímetros de altura, tapizada en ocasiones con algo de hierba. La puesta suele tener lugar entre mediados de mayo y finales de junio y consta de cuatro o cinco huevos (varía entre tres y nueve) blancos, con un tinte verdoso o azulado, y punteados en uno de los extremos. Su incubación, a cargo de ambos sexos, se prolonga durante 22-26 días. Los pollos son atendidos por los dos adultos y, transcurridos unos 20 días, ya deambulan por las ramas aledañas al nido; cuando cuentan aproximadamente con un mes de vida completan su desarrollo.