29 de Julio. Inspiración

Las gracias a Ramón Pérez por dejarme acompañarle una vez más, por disfrutar y compartir sus conocimientos, sus localizaciones, su forma de hacer las cosas, sus ideas (esta foto es obra de su imaginación desbordante y prolífica), de hacerme disfrutar de esta pasión de la fotografía en su compañía. Ha sido y es siempre un placer.

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26 de Junio. Plan B

Hemos ido en busca de la avioneta estrellada que había en el Montseny. Y digo había porque ya no está…. Aviso a navegantes que tuviesen pensado alguna vez a ir a buscarla, fotografiarla o lo que sea…. La han retirado, llevaba allí desde el 27 de Marzo del 2000, y hoy que hemos ido a verla, no sabemos cuando, pero ya no está… También es mala pata… Pero bueno, a lo hecho pecho, y como siempre hay que tener un plan B, pues nos hemos entretenido haciendo unas fotos en el lago de Santa Fe y luego alguna nocturna de lightPainting. Incluso mi hija Laia me ha ayudado a iluminar… jejejeje… Nos hemos divertido

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23 de Junio. La Torrota de l’Obac

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La Torrota de l’Obac (Datos y Leyenda) (Sacado de Internet)

En el extremo norte del término de Terrassa alto de un risco cerca del camino que va de l’Obac en Matadepera está la Torrota de l’Obac. Desde su estratégica posición vislumbra Montserrat, los valles de Rellinars y Vacarisses y la hondonada del torrente de la Xoriguera.
Era un lugar de vigilancia estratégico para prevenir las incursiones sarracenas procedentes del otro lado del río Llobregat. Servía para la vigilancia y también para la transmisión óptica con otras torres. La Torrota está en línea recta entre Montserrat, la torre de Vacarisses y Sant Llorenç del Munt.
La torre es una edificación prerrománica del siglo X. Hacia el año 830 se comenzaron a levantar estas torres que sustituían las torres circulares de madera de la primera generación de la forestación a lo largo del río Llobregat.
La Torrota de l’Obac es de planta cuadrada rectangular de unos 3 metros por 4 m. de lado y unos 6 m. de altura. Las paredes hacen unos 80 cm. de espesor. Formada de dos pisos está condroide con piedra arenisca y mortero de cal. En 1987 se llevó a cabo trabajos de consolidación a cargo del Servicio de Parques de la Diputación de Barcelona. El motivo fue que la torre hasta ese momento se estaba deteriorando con peligro de derrumbarse se. Estaba quebrada por su parte oeste y, la fachada de mediodía presentaba un gran boquete de arriba hacia abajo y la presencia de un arco de medio punto de un ventanal que servía de acceso a la torre. A principios de siglo, según fotografías de la época, esta apertura restaba entera. Las primeras excavaciones arqueológicas en la torre se llevaron a cabo en 1911 a cargo de Pau Gorina.
Hay una leyenda popular referente a un tesoro enterrado en la Torrota de l’Obac, que el padre Joan Solà, escolapio, arqueólogo y naturista recogió en un poema en 1924. Antoni Ferrando, estudioso sobre temas de Sant Llorenç del Munt , lo resumió para hacerlo más comprensible, en su libro “Sant Llorenç del Munt y la Serra de l’Obac y también, Jordi Suades y David Sanz en su”. Historias y leyendas de Sant Llorenç del Munt y l’Obac “
“Una noche de febrero, bajo un terrible temporal de viento y granizo un militar carlista y su asistente que venían del hostal de la Barata con una mula, cargada con más de tres quintales en monedas de oro. Pasaron por el puerto Estrecho y siguiendo la cresta del Pozo de hielo llegaron a la Torrota. Sin que nadie los viera entraron en un túnel que unía la Torrota de l’Obac con el otro torre de Vacarisses. Allí, poniendo a Dios por testigo, escondieron todo el tesoro que llevaban prometiendo no revelar nunca el secreto. Pero al día siguiente por la mañana, de regreso hacia la Barata, unos soldados escondidos al pie del camino real los pillaron, siendo fusilado inmediatamente el militar de mayor graduación. El asistente fue llevado cerca a Ceuta. Allí encerrado en la celda, le fueron pasando los años hasta que, perdidas las esperanzas y viendo que se le acercaba la muerte, el asistente contó su secreto a un presidiario hijo de Terrassa llamado “la Nariz Ratat”, que era un conocido ratero. Cuando acabó su condena y por fin se vio libre “el Nas Ratat” volvió a Cataluña con la idea de conseguir el oro de la Torrota. Una vez llegado a Terrassa, fue a buscar un antiguo amigo suyo que tenía por nombre “el Guixé” para que la ayudara a buscar el tesoro. De esta manera ambos se fueron a la Obac y empezaron a buscar en el lugar que les había indicado el pobre asistente ;: pero desgraciadamente para ellos no consiguieron encontrar nada, hasta que cansados ​​y desilusionados abandonaron la idea del tesoro y se volvieron definitivamente a Terrassa.
Sin embargo, “el Nas Ratat” y “el Guixé” no fueron los únicos buscadores del oro de la Torrota, sino que también otras personas fueron víctimas de la obsesión producida por el fantasmagórico tesoro. Algunos dicen que el tesoro sigue intacto en algún lugar de la Torrota. Y para encontrarlo, hay que ir a tren de amanecer y levantar la trampilla que el Nas Ratat y el Guixé no vieron. Los primero rayos de sol harán brillar entonces todas las monedas de oro que aún allí hay escondidas.
También están los comentarios fantasiosos que dicen que el tesoro fue por fin descubierto y que éste sería el origen de la fortuna de una conocida familia de fabricantes terrasenses. Así fue relatado por el sr. Josep M. Faura y Obac, propietario de la casa del Obac, a Antoni Ferrando, autor del libro “Sant Llorenç del Munt y la Serra de l’Obac”